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EN LOS MEDIOS

Duelo y rabia en la Fundació Joan Miró

ARA 29/06/2011

La exposición You are not alone clama contra la estigmatización de los portadores del VIH

Catorce artistas contemporáneos de todo el mundo, reunidos en la exposición You are not alone, de la Fundació Miró, combaten a través del arte el rechazo que todavía padecen los portadores del virus del sida.

Antoni Ribas Tur, Barcelona

El retrato del ama de casa surafricana Victoria Cobokana y sus hijos, de David Goldblatt, los tres víctimas del sida. Los vídeos del andaluz Pepe Espaliú, también muerto a causa de la enfermedad. Las flores descabezadas de Otto Berchem. Incluso la reproducción de la llama de la Estatua de la Libertad, del japonés [sic] Danh Vo. Todas las piezas recuerdan a los pétalos caídos de una flor marchita. Las obras que pueden verse desde hoy en la Fundació Joan Miró en la exposición You are not alone (“No estás solo”) parecen una expresión de duelo por las víctimas del virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH), el causante del sida. Pero el tema central de la muestra no es la enfermedad, sino otro tipo de muerte: la estigmatización social que padecen los afectados, a pesar de que en el primer mundo los avances médicos han aumentado su esperanza y calidad de vida.

Las piezas de los catorce artistas que forman You are not alone, que abre sus puertas coincidiendo con el treinta aniversario del primer diagnóstico del síndrome, han sido producidas por la Fundación ArtAids, e incluso algunas han sido creadas para esta exposición. Su presidente, el periodista y escritor holandés Han Nefkens es, además, un coleccionista de arte muy particular: invita a destacados artistas a crear obras relacionadas con el sida para aumentar la conciencia social sobre el síndrome y para reclamar que no se excluya a las personas que lo padecen. “No hay ninguna píldora que elimine la estigmatización, que abra la mente de las personas, que nos haga mirar más allá; esto solo puede conseguirlo el arte”, afirma. En 2009 ya mostró algunas de las obras de su colección en siete espacios de Barcelona bajo el título Mirando desde fuera y actualmente tiene algunas más en varios museos del resto de Europa. No piensa en la creación de una sede estable. El intercambio de ideas que se promueve al trabajar con diferentes instituciones le enriquece mucho más que el tener un espacio propio.

Un antídoto contra la soledad

Según Hilde Teerlinck, comisaria de la exposición y directora del FRAC Nord-Pas de Calais, los artistas que no trabajan habitualmente las temáticas asociadas con el sida son los que pueden dar una visión más abierta. Al compartirla con el espectador se crea una cadena que tiene por objetivo combatir la soledad de los afectados a la que hace referencia el título de la exposición.

Las diferentes nacionalidades de los artistas terminan formando un mapa global de las circunstancias que rodean al sida en cada país. Sudáfrica, representada por las fotografías de Goldblatt, ostenta la cifra mundial más alta de casos. La obra Thai village, del tailandés Sutee Kunavichayanont, evoca los “pueblos fantasma” del norte del país, devastados por el sida. En la película Restricted Sensation (“Sensación prohibida”), el lituano Deimantas Narkevicius aborda la homofobia en los países del antiguo bloque soviético. Lorena Zilleruelo, de Chile, reflexiona a ritmo de tango sobre el contagio en una pareja heterosexual en la película Pasos. Y la marroquí Latifa Echakhch critica el uso gubernamental del sida a partir del escándalo de la sangre contaminada que se suministró conscientemente a cerca de 2.000 pacientes hemofílicos en Francia en 1981 con un muro de ladrillos destruido. El danés Michael Elmgreen y el noruego Ingar Dragset son los responsables de una de las obras más potentes de la muestra, un neón en el que se puede leer la frase “El sida es un buen negocio para algunos”, haciendo referencia a la industria farmacéutica.

El inglés Matthew Darbyshire ha creado un punto de información sui generis que apunta a los medios de comunicación. Ha realizado unos carteles que mezclan los eslóganes de los carteles contra el sida de los años ochenta con imágenes de anuncios de papel higiénico (el del perrito) para desmontar los discursos que se han creado en torno al sida desde entonces.

Tres décadas de arte y activismo

Primero los políticos y ahora la industria farmacéutica son el blanco de los artistas que desde los años ochenta han abordado el sida en sus obras. En Estados Unidos, en los ochenta, colectivos como Gran Material y Radical Fury iniciaron punzantes campañas de concienciación sobre la pandemia mientras la administración de Ronald Reagan hacía la vista gorda ante la gravedad de la situación. Hoy por hoy, el acceso igualitario a los medicamentos antirretrovirales, sin los cuales el sida causa estragos en países del Tercer Mundo, es otro de los focos candentes al que artistas como Michael Elmgreen e Ingar Dragset dan voz.

[Pies de foto]

Arte contra la exclusión

01. Victoria Cobokama y sus hijos, de D. Goldblatt. 02. Sangre nueva, de Elmgreen y Dragset. 03. Sin título (de la serie Acceso para todos), de S. Neshat.

H+F COLLECTION / HELGA DE ALVEAR / GLADSTON GALLERY

Las flores caídas se acumulan en la obra de Otto Berchem. H&F COLLECTION